
El diseño de CU4 Arquitectura para Greenarea en la Feria Hábitat 2024 rompe con el enfoque expositivo tradicional para ofrecer una experiencia inmersiva. A continuación, desgranamos cómo transformamos un lugar ajetreado en un inesperado remanso de paz.
Equilibrio entre naturaleza, sociedad y persona
Nuestro punto de partida gira en torno a tres verbos: coexistir, cuidar y regenerar. En una feria caracterizada por el ruido y la sobreestimulación, propusimos una «caja cerrada». Esta decisión arquitectónica aísla al visitante, creando un entorno seguro donde es posible desconectar del caos exterior.
Concebimos el stand como un recorrido continuo, no como una suma de espacios estancos. Una secuencia fluida que acompaña al usuario, reforzando la vivencia sensorial por encima de la mera exposición de producto.
La naturaleza se integra como parte estructural del proyecto. Su presencia busca equilibrar la relación entre persona, espacio construido y entorno social, aportando un refugio que cambie el sentir del visitante desde que entra a hasta que sale.
El bienestar como centro del proyecto

Situamos el bienestar como eje principal de la propuesta para la Feria Hábitat 2024. Desde su concepción, alejamos el stand de la lógica centrada puramente en el producto para transformarlo en una vivencia sensorial completa.
Diseñamos el espacio para estimular todos los sentidos. En el plano visual, jugamos con la vegetación y las texturas, mientras que incorporamos componentes olfativos y sonoros de forma controlada para reforzar la calma y la concentración durante el recorrido.
Para ello, utilizamos herramientas de diseño biofílico aplicadas de forma coherente con el carácter efímero del stand. Los jardines preservados nos permiten introducir naturaleza en interiores sin necesidad de mantenimiento, riego ni luz solar directa.
En el patio central, generamos islas de vegetación con árboles que configuran un paisaje interior. A este conjunto sumamos piezas decorativas, diseñadas por Rafa Ortega para Greenarea, que evocan la Albufera y sus campos de arroz, aportando una referencia territorial reconocible vinculada a nuestra memoria colectiva.
El objetivo es consolidar un espacio restaurativo donde la arquitectura actúe como refugio, favoreciendo la relajación, la atención y el equilibrio emocional.
Cambio de acústica y diferencia de ambientes

El recorrido se apoya en el contraste entre ambientes como herramienta de proyecto. Utilizamos el cambio de acústica para marcar la transición entre espacios y agudizar los sentidos.
Al acceder a la «caja cerrada», provocamos una ruptura inmediata con el exterior. La reducción del ruido ambiental de la feria genera el escenario propicio para la introspección y la percepción consciente.
En el patio, la experiencia se transforma. La apertura, la vegetación y la luz construyen una atmósfera distinta que amplía la percepción y da fluidez al recorrido.
Además, en algunas zonas se recrea la iluminación circadiana del sol en un ciclo acelerado. Esta estrategia permite apreciar los cambios lumínicos en un intervalo breve, ayudando a comprender su impacto directo en el bienestar y la percepción humana.
Este proyecto demuestra cómo la arquitectura efímera puede convertirse en una experiencia memorable y regalar bienestar, incluso en el entorno empresarial.





