La vivienda en Alboraya combina historia y modernidad.
En el patio, el muro original ahora alberga una jardinera que aporta frescura, mientras la luz natural inunda la cocina y el pasillo, creando amplitud y conexión con el exterior.
Un pasillo acristalado garantiza fluidez, y la escalera incorpora un armario que optimiza el espacio.
La zona de estudio, pensada para convertirse en una habitación, aporta flexibilidad.
Además, se han recuperado los techos originales y se ha conservado la fachada principal, preservando la historia y añadiendo carácter.
Finalmente, con sistemas avanzados de ventilación, aerotermia y placas fotovoltaicas, se asegura eficiencia energética y sostenibilidad.
PROYECTO Y DIRECCIÓN: Manuel Martín + Anna Ferrer
ESTILISMO: Belén Sanz (Dear Casita)
FOTOGRAFÍAS: Eduardo González (Naranjade Studio)